Ensayos de INTA Manfredi sobre eficiencia hídrica y rendimiento. Cómo cambia el rendimiento del maíz cuando el agua se entrega bajo la superficie y no por aspersión.
Dos campañas, dos profundidades, una misma pregunta
El equipo de INTA Manfredi instaló cintas de goteo a 30 y 45 centímetros bajo la línea de siembra, en lotes del norte cordobés con suelos franco-arenosos y una napa que en años normales no alcanza para sostener el cultivo. La referencia fue un sector regado por aspersión de cobertura, con la misma fecha de siembra y el mismo híbrido de ciclo intermedio.
La pregunta que ordenó el trabajo no era si el goteo ahorra agua, sino cuánta agua hace falta para sostener el mismo rinde. En las dos campañas, el goteo subterráneo consumió entre un 25 y un 35 por ciento menos para igualar el rendimiento del aspersor. La diferencia se amplió en los meses de mayor demanda atmosférica, cuando la evaporación superficial juega en contra del riego aéreo.
Qué muestran las planillas de seguimiento
Los registros de humedad a distintas profundidades fueron el insumo central. Con tensiómetros cada 20 centímetros y calicatas periódicas, los técnicos pudieron ver que la franja entre 30 y 60 centímetros se mantenía más estable bajo goteo que bajo aspersión. Esa estabilidad es la que explica buena parte del ahorro: el agua no se pierde por evaporación ni por escurrimiento, y el bulbo húmedo queda donde el maíz lo aprovecha.
La profundidad de 45 centímetros mostró mejor comportamiento en los lotes con textura más gruesa, donde la raíz explora rápido hacia abajo. A 30 centímetros, en cambio, el sistema respondió mejor en suelos con mayor retención. No hay una receta única: la planilla de seguimiento sirve justamente para decidir caso por caso.
Filtrado fino y monitoreo de raíces: las advertencias
El informe es claro en un punto que suele subestimarse: el goteo subterráneo exige filtrado fino y un control periódico de la línea. Las raíces del maíz tienden a explorar la cinta en busca de humedad y, si el emisor se obstruye, el problema aparece tarde y en forma despareja. Los autores recomiendan inspecciones cada 15 días durante el ciclo y una limpieza de línea al final de la campaña.
También señalan que la inversión inicial solo se justifica en lotes con déficit hídrico recurrente o con cultivos de alto valor. Para quien evalúa reconvertir su sistema, el texto incluye planillas de seguimiento y una secuencia de pasos para comparar el consumo antes y después del cambio.
Para seguir leyendo
Este ensayo se complementa con otros informes del portal sobre manejo de suelos y campañas en la región pampeana. Si te interesa el seguimiento de rotaciones, podés ver qué dejó la campaña 2024 en la pampa húmeda. Y si el foco está en semillas y tolerancia al estrés hídrico, el resumen de biotecnología aplicada a semillas en el INTA cubre ese frente. Para consultas técnicas o pedido de planillas, escribinos desde contacto.